Fiesta del consumismo e hipocresía. Época de reencuentros familiares, como si no pudieran encontrarse en otros momentos del año. El negocio de la Navidad mueve mucho dinero que es lo importante. Luces y compras compulsivas e innecesarias. Comidas copiosas en los días señalados. Navidad, todos haciendo el mismo teatro de cada año. Navidad, época de soledad para quien necesita amor y no regalos materiales. Como borregos, todos repetimos una y otra vez “Feliz Navidad”, tanto a conocidos como a desconocidos.

Falsa Navidad

Como si la Navidad fuera feliz por ende, ésta se ha convertido en un periodo de tiempo vacacional y nada más. La Navidad potencia la soledad de quien se siente solo, más depresión a quien está deprimido, más desánimo a quien está desanimado.

El pesado de Santa Claus

Estoy hasta el gorro de Santa Claus

Detesto las miles de luces de miles de colores. Detesto a Papá Noel, a los cutres que llevan su gorrito, y a los que se disfrazan de él. Y detesto esas sonrisas navideñas que insinúan que no sonríen el resto del año. En Navidad no siento nada especial, sólo el deseo de que termine antes de empezar. O peor aún, siento malestar, porque Navidad es sinónimo de soledad. Demasiada alegría fingida, demasiada alegría de consumo consumida.

En Navidad discuto más. Navidad amarga para mí, pero tal vez no para ti. Enseñadme el secreto de la felicidad de estos días. No hagas que yo tenga razón, que la Navidad es un tostón. No hay que esperar fechas concretas para que todo el mundo se quiera más. Tenemos todo el año para amar, ¿por qué reducirlo solo a Navidad? Amor es Navidad, lo demás material. Al diablo la Navidad de consumo, al diablo la tristeza que a la depresión sumo. Si alguna vez soy feliz que sea para siempre, que no sea excluyente. Al diablo la Navidad material, que hoy en día es la normal.

Navidad

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