En la vida pasamos por momentos donde nos sentimos optimistas, pesimistas, bien y mal, o donde nos resulta todo indiferente. Creo que la mayor parte de la vida nos la pasamos en la inercia, donde no nos preguntamos si la vida que llevamos merece la pena ser vivida. Vivimos intentando copiar los copiados comportamientos de otros.

Algún día moriremos pero mientras ¿qué hacemos o qué debemos hacer? Nadie sabe la respuesta pero todos tenemos respuestas. Todos creemos en una vida mejor por la insaciable sed del hombre. Nadie puede ser conformista porque estamos hechos para más, siempre más.

La esperanza y la fe son creencias que no son necesarias creyendo que lo son. No elegimos lo que creemos. Y creo que las creencias sólo pueden ser positivas, o al menos sólo son útiles siendo así. Las creencias negativas se convierten en un sentir nefasto, en una depresión de esta ilusión en la que pasamos un tiempo. A veces me pregunto si creemos lo creado o creamos lo creído.

La muerte sólo existe si no existe

Si la muerte es fin de todo, el fin de la muerte es lo primero, y por tanto, lo único. La muerte se afirma negándose, dando paso a todo lo que no es finito. No lo podemos comprender, sólo saberlo. Después de esto que llamamos vida debe haber Vida. No somos tan importantes como para dejar de existir. Da igual que no tenga sentido para nosotros, atrapados en nuestra limitación del conocimiento de las cosas. La nada sólo es una característica de la muerte.

No necesito Dioses ni paraíso. No haber sido nunca necesito

Hoy vivo un día donde solo siento desesperanza, donde siento que mi depresión ganó la partida. El vacío lo llena todo. Pero sé por desgracia, que lo más probable es que algún día mejore de este infinito vacío que me llena. Lo correcto es resistir un día más a la desesperación, la soledad, la depresión. Lo correcto es lo que mi debilidad y fragilidad apenas resiste ya.

 

Fe, esperanza y existencia

Crisis existencial

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