Escribo salvajemente, ciego y sordo, como siempre. Radical en el amor, extremista de sentimientos. Ahogado en cada respiro. Contradictorio cada vez que acierto. Llueve oscuridad, y quiero huir de toda maldad. Pero es ella la que me protege, el manto oscuro donde el mal cierra los ojos. Se confía y así me guía. Pasan y pasan los días.

No hay sentido, créalo tú

No esperes sentido a lo aquí escrito, no lo tiene objetivamente. Quizás a tí te diga algo y a mí nada, quizás a mí todo y a ti nada. Son palabras frías y desordenadas, y en el caos del desorden todo vale. Vida o muerte, noche o día, bien o mal, blanco o negro. Caos, ojos cerrados para no ver mi caos. En la plena libertad que me das, todo puedo ser. Nada soy en un mundo ordenado, lleno de normas, lleno de sombras.

Puedes entrar en mi mundo, solo si sales del tuyo, y solo admito almas desnudas. El secreto únicamente se encuentra en un silencio eterno. Un silencio del que voluntariamente nunca se sale. ¿Quién eres? Siempre estamos atrapados, tú y yo. Siempre amados amantes, tú y yo. Y siempre estoy contigo sin saber quien eres.

Mis ojos se cierran en ti. Ojos abiertos que ven todo menos a ti. ¡Maldito deseo del deseo! ¡Maldito amor no correspondido! Mis sentimientos me matan lentamente cuando más lo necesito. Ojos cerrados que no pueden abrirse nunca más. Así vivo en mi ceguera más oscura. Mi destino es morir por amor, pero ya no te veo, ya no estás en el silencio de mis ojos. Cuando estés perdida me encontrarás, allí sobrevivo. Cuando se cierren tus ojos y los míos, quizás podamos vernos por primera vez. Vestidos de libertad con un manto de sabia desesperación. Vivimos sin amar, con los ojos cerrados. Morimos amando lo que hemos perdido.

ojos cerrados

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