En este mundo hiper-consumista de productos perecederos, se nos olvida que las personas somos un producto más. Los sentidos, las emociones y sentimientos son las características del producto que tú y yo somos. Hay características mejores y peores, o que gustan unas más que otras. Es muy habitual el producto pareja, que al igual que los móviles, va durando cada vez menos. Cuando te cansas del producto pareja ésta se tira. A continuación, si puedes, te pillas una nueva pareja, del mismo modelo u otro diferente. Hoy en día se cambia más de pareja que de móvil.

Consumir no es tener

Hay productos de última generación como personas que aman o que son bondadosas, pero estos escasos productos suelen ser malentendidos por la persona que los usa. Lo habitual es que el consumidor no sea compatible al no saber qué hacer con amor y bondad. La mayoría de personas usamos a personas de gama baja, que consisten básicamente en ser hipócritas, tener sexo y aprovechar el dinero ajeno. El precio y valor de una persona depende de los sentimientos y emociones que tenga instalados.

Todo se compra excepto lo que importa

Todo lo que no esté hecho de amor y con amor es de usar y tirar. Escoge con sabiduría a personas con las que quieras compartir partes de tu vida. No es un fracaso compartir lo que eres con personas por tiempo limitado. El «para siempre» está en uno mismo y hay que ser muy sabio para encontrarlo, y más para vivirlo. No abuses de la persona que uses, porque hasta el más santo lo ha hecho alguna vez. No malgastes la vida con personas carentes de utilidad vital. La vida se nos ha dado para mejorarla, no la tenemos en propiedad. Somos la vida que mejoramos, nada más, nada menos.

usar y tirar

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