Si siempre has padecido depresión y, en algún momento de tu vida, aparece un episodio de manía o hipomanía te conviertes en bipolar. Así me ocurrió a mí, que yo sea consciente he tenido tres episodios de hipomanía. En mi vida siempre siento intensamente. Siempre me lo he dicho, pero nunca caí en la cuenta de que este sentir tan intenso fuese una enfermedad mental. Cuando he estado feliz he estado intensamente feliz, y cuando estoy deprimido he estado intensamente deprimido.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental bastante conocida y paradójicamente mal diagnosticada. La sintomatología del trastorno bipolar puede dar lugar a confusiones con otras enfermedades. Es una enfermedad en la que tienes períodos de depresión, períodos de manía o hipomanía, y períodos de eutimia (fase de normalidad en el estado de ánimo donde no se presentan síntomas, ni de depresión ni de manía).

Euforia

Puede haber confusión en la palabra euforia ya que, en el sentido patológico, la euforia es un descontrol total del estado de ánimo de la persona hasta el punto de poder salirse de la realidad. Es una fase en la que el enfermo corre muchos riesgos, no por la enfermedad en sí, sino por las consecuencias de los síntomas maníacos. La percepción del riesgo prácticamente desaparece. Puedes decidir, en un episodio maníaco, comprarte dos o tres coches o pedir un crédito millonario a un banco con razones que, para el maníaco, tendrán siempre sentido. Pasada la fase maníaca el enfermo tendrá que hacerse cargo de los gastos y actos realizados estos episodios. Cuando está en calma y en fase de eutimia seguramente verá lo disparatado de sus actos.

Pasada la fase o episodio maníaco se suele pasar a episodios depresivos, que en nada se diferencian a un trastorno depresivo. Sólo basta saber que nuestro ánimo tiende a oscilar como en una noria o montaña rusa.

bipolar

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