Todo lo que desconocemos o lo que no comprendemos lo llamamos azar. Dios es todo el infinito que nos falta por conocer y comprender. A la ciencia no le gusta usar la palabra Dios, y por eso se inventó la palabra azar, dos palabras que significan lo mismo. Nada se escapa al azar, nada puede ser casualidad. Lo aleatorio es nuestro conocimiento de las cosas, siempre en constante crecimiento, aunque sea para rectificarse a sí mismo.

Ninguna lotería es casual

El azar no está en una lotería. Pienso que podríamos averiguar cualquier número de cualquier lotería, simplemente conociendo todos los parámetros del proceso, supuestamente azaroso, que se realiza para que se produzca un número concreto. Cuando tiramos al aire una moneda para saber si sale cara o cruz, podríamos conocer siempre el resultado correcto valiéndonos de todos los parámetros que existen; fuerza con que se lanza la moneda, peso de ésta, rugosidades que tenga, posibilidades de caer de canto, fuerza del aire, gravedad exacta desde donde se lanza… y un sinfín de datos que necesitamos para saber de antemano el resultado. El azar no es azar porque no existe la casualidad.

No somos nada, por eso somos todo

Creo que vivimos en un Multiverso infinito y que todo está escrito en él, porque todos los Universos están conectados, y todas las posibilidades de vivencias están ahí dentro. Que todo esté escrito no nos quita nuestro libre e infinito albeldrío. Las palabras son un intento de comprender todo lo que existe y es. La palabra Dios se queda muy corta para entender a Dios, la palabra Todo se queda muy corta para dirigirnos al Todo, y así ocurre con cada palabra que supera nuestra infinita sed de conocimientos y comprensión. No podremos comprender a Dios, pero siempre está aquí y allá, en lo que hacemos y en lo que dejamos de hacer.

azar

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